El enojo y la actitud autocentrada por Venerable Chödron


NO CREAS TODO LO QUE PIENSAS (Transcripción Mónica Montoya)

Clase abierta de Venerable Thubten Chödron 
(Transmitida en facebuda el domingo 18 de mayo 2013)

Esta tarde vamos a hablar a cerca de "No creas, no creamos todo lo que pensamos". Y este es el título de un libro que recientemente publiqué. Generalmente me gusta este título porque con frecuencia nos tomamos a nosotros mismos demasiado en serio y realmente nos creemos todo lo que pensamos, y a veces lo que nosotros pensamos es realmente tonto. Por ejemplo, cuando nos enojamos ¿qué es el enojo? Desde el punto de vista budista, el enojo es el exagerar cualidades negativas de algo o alguien, o proyectar cualidades negativas sobre algo o alguien (cualidades negativas que no están ahí), y después sobre la base de esta exageración o proyección, queremos golpearlo queremos deshacernos de él. Y tenemos nosotros que entender a través de esa definición que no es un estado mental realista, está basado en la exageración y en la proyección.

Pero cuando estamos enojados ¿alguna vez pensamos que tenemos un estado mental poco realista o irreal? ¿Cuando estamos furiosos pensamos "ah, es que estoy exagerando"? No, lo que pensamos es "tengo razón, y cualquiera que haya estado en mis zapatos antes, sabe que es la única manera posible de reaccionar, porque estas personas están completamente equivocadas. Y no solamente están equivocadas, sino que están haciendo esto intencionalmente para lastimarme." Y este asunto es realmente muy serio, olvídense de los problemas económicos, de las guerras en el mundo, esta persona es el problema más importante. ¿Cuando se enojan piensan de esta manera? Pues este es el momento en el que no deberíamos de creernos todo lo que pensamos, porque lo que estamos pensando no es realista. 

Hay un verso muy bonito aquí, déjenme ver si lo puedo encontrar, déjenme buscar mis lentes (porque cada año que pasa, las letras de las transcripciones se hacen más chiquitas). Este libro está basado en un poema que escribió un sabio tibetano hace varios siglos, y durante uno de los retiros que hemos tenido en la abadía de Sarasvasti, en el monasterio en donde yo vivo, tenemos este poema y en las semanas, meses y años que dura este retiro, nosotros adoptamos la costumbre de reunirnos a contar la historia de cómo es que podemos aplicar este poema a situaciones de la vida. Y todo el mundo está muy sorprendido de cómo unos versos, un poema que fue escrito hace muchos siglos, aplica completamente en nuestras vidas. Entonces este libro tiene muchas de esas historias, así que déjenme leerles este verso.

El verso dice:
"Mientras el enemigo de tu propio enojo no sea dominado, o no sea subyugado, aunque conquistes a los enemigos externos, ellos solamente se incrementarán. Por lo tanto, con la milicia del amor y la compasión, vence a tu enemigo, esa es la práctica de los bodhisattvas".

Bodhisattva es alguien que ha generado amor y compasión imparcial hacia todos los seres y que está ya en el camino a la completa iluminación. Entonces cuando el enemigo de tu enojo interno no esté dominado, los enemigos externos solamente se incrementarán. Normalmente nosotros pensamos cuando tenemos un enemigo "si lo puedo destruir si puedo acabar con su reputación y lo puedo acabar, entonces voy a vivir en paz", pero si nosotros revisamos nuestra propia experiencia, vemos que lo que sucede es exactamente lo opuesto, porque cuando nosotros actuamos con enojo, con odio, buscando la revancha y la venganza, nos transformamos en personas muy desagradables. Y desde luego la persona con la que estamos enojados jamás va a reaccionar de esta manera diciendo "ah, me estás gritando, me estás maltratando, ahora entiendo gracias a eso que tú tenías razón, discúlpame por haberte molestado." No, nada de esto ¿qué es lo que va a pasar? Van a replicar, a tratar de dañarnos de vuelta. Entonces para empezar, la situación inmediata con esa persona se empeora. Entonces créanlo, la persona que está contra nosotros no va a reaccionar bien, pero además todas las personas que están alrededor y que nos ven actuar de una manera tan desconsiderada, tan ruda, tan grosera, pues no van a tener mucho respeto por nosotros. Y es justamente lo que dice el verso: nuestros enemigo solamente se incrementan. Y esto también funciona en un nivel nacional. Y entonces sí vamos a hablar de política, pero bueno voy a hablar de política de mi propio país... Y bueno en mi país como que suelen pensar que "si les aventamos bombazos y los llenamos de soldados, el mundo va a acabar pensando como nosotros queremos", y entonces ¿qué es lo que sucede? El que en muchos países, Estados Unidos es lo que inspira es a que mucha gente se afilie con Al Qaeda. Y es entonces cierto que cuando nosotros actuamos con base en el enojo, en el odio y buscando venganza, nuestros enemigos lo único que pasa es que se incrementan. Y entonces el autor recomienda: por lo tanto, con la milicia de el amor y la compasión, domina tu propia mente. En otras palabras, nosotros respondemos, peleamos con el enojo, pero lo hacemos con nuestro amor y compasión. Respondemos nosotros con paciencia, con entereza y con perdón. Pero antes tenemos nosotros que trabajar con nuestra propia mente, ¿y cómo hacemos esto? ¿Cómo podemos nosotros dominar nuestra propia mente? Para empezar creo que es importante que entendamos que la manera en que nosotros estamos experimentando la situación es una interpretación que no es una realidad objetiva, que nosotros estamos interpretando la situación a través de los ojos de "yo". 

Entonces les voy a contar una historia de una amiga mía que su hijo se iba a casar, entonces había una fiesta de compromiso y ella entró al cuarto donde estaba la que iba a ser su nuera (se iba a casar con su hijo), pero ella estaba hablando con otra persona y no la volteó a ver y no la saludó. Entonces ella entró al cuarto y pensó "esta muchachita se va a casar con mi hijo, va a ser mi nuera y ni siquiera tiene la gentileza de voltear a saludarme." Entonces ella empezó a pensar "no, es que esta chava es totalmente grosera, es una insensible, insoportable, es mal agradecida, yo que crié ese niño con el que ahora se va a casar ¡y ahora ni siquiera me saluda!". Entonces mi amiga se estaba enojando pero de veras. Pueden ver cómo su mente en ese momento estaba creando esa situación, estaba interpretando completamente la situación en términos de sí misma, inventando toda una historia y proyectando motivaciones sobre lo que estaba haciendo esta muchacha, si saber siquiera qué es lo que estaba pensando ella. Y ya cuando finalmente se tranquilizó y le preguntamos ¿a ver, qué pasó exactamente? Le dijimos sabes qué, nada más danos los detalles, no metas ninguna cuestión emocional, nada más dinos exactamente qué pasó. "Me están haciendo esto porque no me valoran, porque no me aprecian". Entonces lo que nos dijo fue, "pues lo que pasó fue que entré al cuarto y ella estaba hablando con alguien más. Eso fue todo lo que pasó". Y al llegar a ese punto se dio cuenta que se había estado haciendo sufrir muchísimo, inventando todo ese cuento. Entonces cuando dice el texto que con la milicia del amor y la compasión dominemos nuestra propia mente, esto tiene mucho significado. Entonces debemos nosotros entender que cuando alguien nos daña, lo que está pasando básicamente con estas personas es que están sufriendo mucho, porque si no estuvieran sufriendo tanto ¿por qué estarían haciendo eso? Entonces cuando estamos frente a alguien que está sufriendo tanto, ¿entonces por qué nos enojaríamos con esa persona? ¿No sería más bien una persona hacia la que deberíamos sentir compasión? Y bueno eso se oye muy bien y muy bonito cuando estamos aquí sentados en paz, pero tan pronto como salimos de aquí y nos encontramos con que alguien rayó nuestro coche ¿qué van a pensar? O cuando alguien se nos cierra ahí en la avenida... En Estados Unidos tenemos un término que se llama "road rage", furia del manejador, ¿lo tienen acá? Entonces vamos manejando muy tranquilos y de repente alguien se nos cierra y nos ponemos como en aquella caricatura de Tribilín (para aquellos que la hayan visto) ¿Aquí quién de ustedes ha tenido esa experiencia? Eso en realidad puede ser muy peligroso, porque cuando eso pasa, nuestra reacción común es que nosotros ahora queremos hacerle lo mismo: cerrárnosle. Una vez un muchacho que estaba, que vino a una de mis pláticas, me contó algo que le sucedió cuando algo similar le pasó. Él iba a algún lado con su novia en la carretera, entonces alguien cambió de carril y se le cerró. Entonces él frenó y empezó a tocarle el cláxon enfurecido y lo que pensó fue "me voy a vengar de este", y entonces le pisó durísimo al acelerador, rebasó al otro cuate y se le cerró durísimo. Y al momento de hacerlo perdió el control del coche y su coche al perder el control se cruzó por tres carriles de la carretera y le pegó a una de las bardas que están al lado de la carretera. Y bueno tuvo mucha suerte en no haberle pegado a ningún coche y no haber causado un accidente terrible. Pero lo que más le impactó es el hecho de que casi mató a su novia. Y su comprensión fue "lo que pudo haber hecho mi enojo. Mi enojo pudo haberme llevado a matar a la persona que más quiero". Entonces bueno, nosotros dominamos a nuestro enojo ¿si o no? Entonces es muy útil el pensar en cómo la situación aparece a los ojos de la otra persona, porque con frecuencia cuando nosotros estamos peleando con alguien, estamos completamente desconectados, no estamos conectando, estamos pasando de un lado al otro. 

Un ejemplo de esto es cuando yo era adolescente, el tipo de peleas que yo tenía con mis padres. Mis padres eran muy estrictos, yo sabía que si me decían que tenía que llegar a tal hora, un minuto después que no había llegado, cuando llegaba, ya estaba mi mamá al teléfono hablándole a la policía diciendo que había sido secuestrada, que estaba desaparecida y pues desde luego eso a mi no me gustaba ¿verdad?. Entonces yo les decía "tengo 16 años, me puedo cuidar a mi misma, todos mis amigos pueden quedarse hasta a la hora que quieran, sus padre no se preocupan tanto..." Entonces mis papás decían que era una tonta, no sabes cómo cuidarte, mejor haznos caso de lo que te estamos diciendo... Era un desacuerdo. Y no fue sino hasta muchos años más tarde que yo entendí que mis padres y yo estábamos discutiendo por dos cosas completamente distintas. Porque para mi el asunto era mi autonomía, porque yo quería aprender a cuidarme a mi misma, quería ser ya una persona mayor, quería que confiaran en mí como una persona que tenía buen juicio. Y yo pensaba que mis papás estaban también discutiendo conmigo sobre el punto de la autonomía y que ellos simplemente no confiaban en mí, y me llevó años entender que para mis padres el asunto era otra cosa. ¿Para mis padres cuál era el asunto principal? ¿Quiénes de ustedes que son padres y madres... cuál es el asunto? Seguridad, la seguridad. Pero yo para nada lo había entendido. Yo no entendía... más bien que ellos no entendían que para mí, mi asunto era mi autonomía. Entonces estábamos teniendo una pelea que era en realidad innecesaria, si hubiéramos entendido en ese momento que yo lo que quería era autonomía y que ellos lo que querían era estar seguro de mi seguridad, entonces hubiéramos podido comunicarnos y llegar al punto de un acuerdo. 

Pero mi punto es que con frecuencia cuando estamos peleando o discutiendo con alguien, estamos discutiendo acerca de cosas distintas. Y esa es la razón por la que pensamos "¿porqué esta persona no me entiende?" Pero el punto también tendría que ser ¿cómo es que no estoy entendiendo yo a esta persona? Y entonces si nosotros le bajamos a la velocidad y empezamos a preguntarnos por ejemplo "si yo estuviera en los zapatos de esa persona, si hubiera crecido como esa persona, si tuviera su edad, etcétera, ¿cómo vería las cosas?" Eso está en nuestra mente y podemos llegar a entender a la otra persona, y si no, si seguimos sin entender, podemos preguntar, es bueno preguntarle a la persona, "a ver para ti en esta situación, ¿cuál es el asunto crucial?" Y después cuando les preguntamos, necesitamos tranquilizarnos, callarnos y escuchar lo que están diciendo, en vez de interrumpirlo y decir "no, no, no, el asunto no es eso, el asunto es ese que yo estoy pensando". 

Déjenme seleccionar otro verso, hay unos muy bonitos. Este verso lo que dice es 
"Todo sufrimiento viene del deseo de nuestra propia felicidad, 
los Budas perfectos nacen del pensamiento de ayudar a los demás. 
Por lo tanto, intercambia tu propia felicidad por el sufrimiento de otros, 
esta es la práctica de los bodhisattvas." 

Entonces la primera línea dice que todo el sufrimiento proviene del deseo de nuestra propia felicidad, ¿ustedes creen que esto es cierto? ¿O existen dudas al respecto? Porque la manera en que nosotros somos educados es más bien "tengo que cuidarme a mí mismo", "tengo que preocuparme de mí mismo", y "tengo que tratar de agarrar las cosas que me gustan y de deshacerme de las cosas que no me gustan" "Si yo no me cuido y no me ocupo de mí mismo, todos los demás me van a usar de tapete y van a caminar sobre mí" Eso es más o menos lo que nos enseñan desde que somos chiquitos ¿si o no? Y entonces eso fomenta el temor de que si yo no me ocupo de mí, pues entonces quién sabe qué me va a pasar... Y entonces pensamos que nuestra actitud autocentrada es la causa de nuestra propia felicidad, pero también pensamos que no podemos mostrarnos demasiado egoístas porque entonces no nos vamos a ver bien ante los demás y también queremos ser una buena situación. Entonces actúo como buena onda con todo el mundo no porque en realidad me interesen los demás, sino porque si soy buena onda con los demás, los demás van a hacer cosas por mí, y además voy a tener buena reputación, me van a dar regalos, entonces actuamos como unos ___ 

Y entonces podemos ver que a veces podemos actuar bien ante unas personas pero de formas muy egoístas. Entonces cuando empezamos con seriedad a observar nuestro propio comportamiento y nos empezamos a cuestionar, pues tenemos que empezar a preguntarnos que si actuamos de esa manera tan centrada en nosotros mismos, si realmente nos hace sentir bien. Entonces en casos como este en los que actuamos muy dulcemente, pero que nuestra intención es manipular a la gente, incluso aunque esas personas caigan en nuestro juego y nos den regalos y nos traten bien etc, ¿nos acabamos sintiendo bien con nosotros mismos? No, porque lo que realmente nosotros queremos es conectar con las otras personas, aunque lo estamos haciendo de esta manera tan autocentrada y aunque las otras personas lleguen a pensar que somos buenas personas, interiormente no sentimos que conectamos con ellos, porque en realidad no tenemos un interés y afecto hacia esas personas. Y entonces aunque de una cierta manera obtengamos lo que queremos, obtenemos reputación, buen trato, etcétera, por el otro lado no tenemos lo que queremos, en el sentido de que no tenemos una relación cercana con los demás, afectiva, no conectamos. 

Déjenme darles otro ejemplo de cómo esa actitud autocentrada se interpone en la búsqueda de la felicidad. Cuando nosotros estamos muy autocentrados, nos tornamos extremadamente sensibles a lo que las otras personas dicen o hacen, interpretamos todo en relación a cómo todo se relaciona conmigo. Entonces llegamos a nuestro trabajo y alguien no nos saluda y entonces pensamos "¿qué le pasa a este cuate, qué tiene en la cabeza, porqué no me saluda? Me pregunto si está hablando de mí con los demás, a mis espaldas... La semana pasada, un día tampoco me dijo buenos días, estoy segurísimo de que algo está pasando aquí..." Y luego luego empezamos a crear toda una historia y acabamos furiosos. Y a lo mejor la persona no nos dijo buenos días porque tenía un terrible dolor de cabeza, tenía que ir a otro lado, estaba distraído, ¡quién sabe! 

Me gusta contar una historia de cómo nuestra actitud autocentrada realmente se interpone en nuestras relaciones con los demás. ¿Qué es lo que normalmente comemos de desayuno? Quizá huevos, café, pan... ¡el café es bueno! Entonces está la pareja casada, se sientan a desayunar y el marido le pregunta - "Cariño ¿y el café?"
Y entonces ella le contesta -"Oh corazón ¿no te diste cuenta que se nos acabó el café?"
Y él le contesta -"Deberías haber comprado más..."
Entonces ella le contesta - "¿Qué te pasa, qué tú no puedes ir a la tienda?"
-"Sí, claro que puedo ir, pero es tu trabajo ir por él a la tienda. Eres una floja"
Ella le dice -"¿Qué te crees, que soy tu sirvienta, o tu esclava o qué? Deberías hacer lo que hago yo, de vez en cuando..."
Y entonces él le responde -"Igual, siempre reaccionas igualito, siempre me dices lo mismo ¡estoy hasta el gorro!"
Y ella responde -"¡Yo también estoy harta, porque tú siempre me culpas por lo mismo y cosas que son tu responsabilidad!"
Y entonces ambos se miran y dicen -"¡Exijo el divorcio!"
Y todo por una taza de café.

¿Alguna vez han estado ustedes en peleas de ese tipo, en discusiones parecidas? Y entonces ahí vemos las fallas que tiene esta actitud autocentrada, nos volvemos muy sensibles y toda la culpa se la echamos a la otra persona. ¿Qué les pasa a esos de afuera que están haciendo tanto ruido en mi plática? Si tuviéramos una actitud compasiva al menos podríamos pensar "qué bueno que está esa ambulancia, que la persona que necesita ayuda esté bien, o por lo menos se recupere pronto". Es un buen ejemplo, la misma situación la podemos ver desde una actitud autocentrada, o desde una actitud compasiva. ¿Cuál de las dos actitudes es más realista? ¿Cuál de estas actitudes en realidad nos hace más felices? Podemos ver que en una situación así lo que es mejor para mí, lo que es más realista es tener una actitud compasiva. 

El Dalai Lama siempre está hablando de la compasión y de los beneficios de la compasión. Y él dice que nosotros pensamos normalmente que el receptor de la compasión es quien recibe los beneficios de esa actitud. ¿Si, no? Pensamos, "si alguien actúa compasivamente hacia mí está padrísimo porque entonces voy a obtener lo que quiero". Pero dice el Dalai Lama que en realidad la persona que recibe el mayor beneficio es la que actúa compasivamente hacia los demás. Porque cuando nosotros tenemos compasión nuestro corazón está en paz, nuestro corazón abierto y nuestro corazón está en contacto con los demás. Podemos nosotros actuar de manera amable, de manera compasiva, pero no sabemos en realidad qué efecto nuestra actitud tendrá en la otra persona, porque a veces suele suceder que nosotros actuamos con bondad, amablemente, y la otra persona ni siquiera nos pela, o no reacciona ante esa actitud nuestra. ¡A veces incluso se enojan con nosotros! Pero dice S.S. Dalai Lama que el gozo y la belleza de la compasión es tenerla dentro de nosotros y actuar compasivamente hacia los demás. Porque si nosotros tenemos una buena motivación, sin importar cómo actúe o cómo reaccione la otra persona, nosotros nos sentiremos bien de cómo hemos actuado. Y nos sentimos conectado con la otra persona. 

Déjenme contarles otra historia a cerca de los daños del autocentralismo, porque la actitud autocentrada en realidad subyace a nuestro enojo. Hace muchos años tenía un amigo que estaba usando un auto que había pedido prestado a otro amigo, y ese coche tenía un problema: a veces la cajuela se le abría. Así que mi amigo trató de ponerle una cadena y de amarrarlo para que no se abriera, y yo le dije 'oye ¿por qué no mejor lo llevas a reparar? Ya que no es muy seguro andar manejando un coche y que se te vaya a levantar la cajuela.' Y ya saben ustedes cómo es la gente, toda esa gente necia que no hace caso de nuestros consejos, y obviamente no hizo lo que yo le dije. Y bueno, este amigo vivía como a dos horas más, afuera de la ciudad, y habíamos quedado de vernos en la ciudad como las cinco de la tarde. Llegan las cinco de la tarde, pasan las cinco de la tarde; llegan las cinco y media y se pasan también; llegan las seis, y pasan las seis; y a esa hora yo empiezo a preocuparme... Y entonces no me acuerdo a qué hora, pero finalmente llegó ese amigo y ¿qué pasó?. Y me dice "pues venía yo en la carretera y se le levantó la cajuela al coche". Y entonces en ese momento yo estaba realmente muy enojada y se lo hice saber, estoy segura que saben lo que le dije, y empezó con "¡te lo dije! ¡Te dije que le arreglaras el cofre! ¿Por qué no me haces caso?" ¿No es lo que ustedes le hubieran dicho? Es como el yo que todos tenemos en esta situación, "¿por qué no me oyes?" Y desde luego después de que me calmé, me di cuenta de que mi enojo era completamente inapropiado, porque yo lo que realmente quería decirle era 'me preocupas, me sentía muy preocupada por ti. Quiero que estés bien, seguro' Entonces yo realmente quería decirle 'quiero que estés seguro porque me interesas, porque te quiero'. Pero por mi actitud autocentrada lo que ocurrió más bien fue que me enojé muchísimo. 

¿Han hecho ustedes cosas parecidas? Cuando nosotros nos enojamos de esta manera, normalmente ¿quién recibe nuestro enojo? En otras palabras ¿sobre quién normalmente descargamos nuestro enojo? ¿A quién le hablamos peor? ¿A la gente que queremos o a los extraños? A aquellas personas a quienes queremos. ¿Le dirían a un extraño lo que le dicen a las personas que quieren? ¡Nunca! Somos demasiados educados para decirle esas cosas a los extraños. Todas las cosas horribles y crueles se las decimos a las personas que más queremos. ¿Lo han hecho? Entonces a veces, después de que nos hemos tranquilizado, pensamos ¿qué dije? ¿Qué fue lo que dije? Y desde luego la persona a la que queremos, a quien le decimos todas esas cosas horrendas, no nos quiere ni hablar, o si nos habla, nos habla pero gritando a todo pulmón. ¿Y cuál es la raíz de todo esto? Nuestra actitud autocentrada. A veces llegamos a creer que las personas de nuestra familia son tan parte de nosotros, que ni siquiera necesitamos tratarlos con respeto. Cuando las personas de nuestra familia, la gente que más queremos , es a la gente que debemos tratar con más respeto y con más amabilidad. Entonces sin importar cómo ellos nos traten a nosotros, nosotros no debemos de perder nuestro foco y debemos de tratarlos de manera respetuosa. Lo que vemos con frecuencia en las familias es que los miembros de la familia tienen estos patrones, estas dinámicas en las que siempre se están como agrediendo y molestando, pero si una persona de la familia cambia, ese patrón ya no puede continuar. Y entonces si ustedes cambian, la otra persona puede insistir en su comportamiento, en ese patrón de comportamiento, durante un tiempo, pero no lo van a poder sostener y van eventualmente a cambiar también. Pero esto proviene de verdad, de un corazón que aprecia a los demás. Esta es la persona a la que quiero, una persona cuyo bienestar me interesa, entonces no le voy a hablar de una manera tan horrible y tan ruda, tan grosera. 

Entonces en el momento en que podemos clarificar nuestra mente, ese cambio de pensamiento va a cambiar nuestra habla. Entonces es importante que cuando llegamos a nuestra casa del trabajo, no tengamos esta actitud de 'ay ya llegué a la casa', aventamos todo y ahí nos echamos... Y ahora todo el mundo, la esposa, los hijos, quien esté tienen que preparar la comida, traerme las botas... Pero si en vez de entrar por la puerta en actitud de porque ya sabemos cómo va seguir el resto de la noche, si nosotros llegamos a casa con esa actitud... Hagamos una pausa antes de abrir la puerta, podemos pensar 'estoy a punto de entrar a mi casa, en donde está la gente que más quiero. Y estoy tan contento de que esta gente esté en mi vida, quiero tener una buena relación con ellos.' Entonces voy a entrar y voy a ver cómo les fue en su día, ver qué puedo yo hacer por ellos, a lo mejor les fue mal en su día, están de mal humor, y ver cómo les puedo ayudar. Si entran ustedes a casa con ese tipo de ideas o de pensamientos, la interacción que van a tener con sus familiares va a ser completamente distinta.

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