Vipassana Práctica, Mahasi Sayadaw. 1/3

PRIMERA PARTE: PRÁCTICA BÁSICA 

Etapa Preparatoria 

 Si desea sinceramente desarrollar la contemplación y alcanzar la penetración en esta vida, debe abandonar las acciones y los pensamientos mundanos durante el período de meditación. Este curso de acción es para la purificación de la conducta, el requisito previo y esencial para el desarrollo correcto de la contemplación. Debe observar las reglas de disciplina prescritas para laicos (o para monjes, según el caso) porque ellas son importantes para alcanzar la penetración. Para los laicos, esta reglas consisten en los ocho preceptos que los budistas observan durante sus festividades religiosas (uposatha) y durante los períodos de meditación. Una regla adicional es no hablar con desdén, bromear o hablar con malicia con aquellos o de aquellos que han alcanzado los estados de santidad. Si ha incurrido en esta acción verbal, personalmente discúlpese o hágalo por medio del instructor de meditación. Si en el pasado ha usado lenguaje desdeñoso para con alguno de los nobles individuos que ahora no están presentes o que han fallecido, confiese esta ofensa al instructor de meditación o introspectivamente a usted mismo. 

 Los maestros budistas de antaño sugieren que nos encomendemos al Iluminado, Buddha, durante el período de meditación, pues podríamos alarmarnos si encontramos durante la contemplación visiones desagradables y perturbadoras. También póngase bajo la supervisión y guía de su instructor de meditación, porque, de esta manera, él podrá hablar francamente de su práctica y darle las indicaciones que sean necesarias. Éstas son las ventajas de encomendarse o poner nuestra confianza en Buddha y practicar meditación bajo la guía del instructor. El objetivo de esta práctica y su mayor beneficio es liberarnos del apego, el enojo y la ignorancia, las raíces de todo mal y sufrimiento. Este curso intensivo en vipassana puede conducirlo a tal liberación. Por lo tanto trabaje intensamente con este objetivo en mente para que su práctica se complete exitosamente. Esta meditación, basada en los fundamentos de la atención completa (Mahasatipatthana), ha sido practicada por los sucesivos Buddhas y los nobles individuos que alcanzaron la liberación. Usted debe ser felicitado por tener la oportunidad de seguir el mismo camino que ellos. 

 Es también importante comenzar la práctica con las “cuatro protecciones” que el Iluminado, Buddha, le ofrece como reflexión. A este punto es bueno para su bienestar psicológico reflexionar en ellas. Las cuatro reflexiones protectoras son Buddha, benevolencia, el aspecto repulsivo del cuerpo y la reflexión de la muerte. 

 Primero, encomiéndese a Buddha apreciando sinceramente sus nueve atributos: 

 Realmente, Buddha es Arahant, completamente iluminado (sammasambuddho), dotado de visión y conducta (vijja-caranasampanno), sublime (sugato), conocedor del universo (lokavidu), incomparable líder de aquellos capaces de la purificación (anuttaro purisadammasarathi), maestro de divinidades y hombres (sattha devamanussanam), iluminado (buddho) y afortunado (bhagava).

 Segundo, reflexione sobre todos los seres vivientes como recipientes de su amor; siéntase fortificado de su amor e identifíquese con todos los seres vivientes sin distinción, así: 

 ¡Qué yo esté libre de enemistad, enfermedad y pesar. Igualmente que mis padres, preceptores, maestros, familiares, personas indiferentes y enemigos estén libres de enemistad, enfermedad y pesar! ¡Qué ellos se liberen del sufrimiento!

 Tercero, reflexione sobre la naturaleza repulsiva del cuerpo para ayudar a disminuir el apego malsano que tantas personas tienen por el cuerpo. Reflexione sobre algunas de sus impurezas, como el estómago, intestinos, flema, pus, sangre. Examine estas impurezas de tal manera de poder eliminar la absurda afición por el cuerpo.

 La cuarta protección, para su beneficio psicológico, es contemplar la muerte que se está acercando siempre. Las enseñanzas budistas hacen hincapié en que la vida es incierta, pero la muerte es cierta, la vida es precaria, pero la muerte es segura. La vida tiene la muerte como su fin. Hay nacimiento, enfermedad, sufrimiento, vejez y eventualmente la muerte. Éstos son todos los aspectos del proceso de la existencia.

 Para comenzar la práctica, siéntese con las piernas cruzadas. Usted se podría sentir más confortable si las piernas no están trabadas sino colocadas en el suelo sin presionarse una a otra. Si sentarse en el suelo interfiere con la contemplación, entonces busque una forma más confortable de sentarse. Ahora proceda con cada uno de los ejercicios de contemplación descritos. 

EJERCICIO BÁSICO I 

 Trate de colocar su mente (no los ojos) en el abdomen. De este modo vendrá a conocer los movimientos de dilatación y contracción de este órgano. Si estos movimientos no son claros al comienzo, puede colocar ambas manos en el abdomen para sentir estos movimientos de dilatación y contracción. Después de algún tiempo, los movimientos hacia arriba de inspiración y hacia abajo de espiración serán distinguibles. Luego diga mentalmente, “ascenso” para el movimiento de dilatación, “descenso” para el movimiento de contracción. La anotación mental para cada movimiento debe ser realizada mientras éste ocurre. De este ejercicio aprenderá la verdadera manera de los movimientos de dilatación y contracción del abdomen. Usted no está interesado en la forma del abdomen. Lo que realmente percibe es la sensación de presión causada por el ascenso del mismo. Por lo tanto, no contemple su forma y proceda con este ejercicio.

 Para el principiante éste es un método efectivo para desarrollar las facultades de atención, concentración y penetración durante la contemplación. Con la práctica, la manera del movimiento será clara. La habilidad de conocer cada una de las sucesivas ocurrencias de los procesos físicos y mentales en cada uno de los seis órganos de los sentidos se obtiene solamente cuando la contemplación se desarrolla completamente. Dado que usted es un principiante cuya atención y poder de concentración son aún débiles, podría encontrar difícil mantener la mente en cada movimiento sucesivo de ascenso y descenso cuando éstos ocurren. En vista de esta dificultad, podría pensar: “sencillamente no se como mantener mi mente en cada uno de estos movimientos.” Luego, simplemente recuerde que éste es un proceso de aprendizaje. Los movimientos de ascenso y descenso del abdomen están siempre presentes, y por la tanto no hay necesidad de buscarlos. En realidad es fácil para el principiante mantener su mente en estos dos simples movimientos. Continúe con este ejercicio atendiendo completamente los movimientos de dilatación y contracción del abdomen. Nunca repita verbalmente las palabras “ascenso”, “descenso” y no piense estos movimientos como palabras. Esté consciente solamente del proceso real de ascenso y descenso del abdomen. Evite respirar profunda o aceleradamente con el propósito de hacer los movimientos abdominales más conspicuos, porque esto causa fatiga que interfiere con la práctica. Simplemente esté totalmente consciente de los movimientos de dilatación y contracción mientras estos ocurren durante el período normal de respiración. 

 EJERCICIO BÁSICO II 

 Mientras está ocupado con el ejercicio de observar cada movimiento abdominal, otras actividades mentales podrían ocurrir entre las observaciones de cada ascenso y descenso. Pensamientos u otras funciones mentales tales como intenciones, ideas, imaginaciones podrían ocurrir entre cada anotación mental de ascenso y descenso. Ellos no deben ser desatendidos. Una anotación mental se debe realizar cada vez que alguna de estas actividades mentales tienen lugar. 

 Si imagina algo, debe reconocer la actividad de imaginar y realizar una anotación mental “imaginando.” Si piensa sobre algo, note mentalmente “pensando.” Si reflexiona, “reflexionando.” Si se propone hacer algo, “proponiéndose.” Cuando la mente se distrae del objeto de meditación o el ascenso y descenso del abdomen, note mentalmente “distracción.” Si imagina que está yendo a algún lugar, note mentalmente “yendo.” Cuando llegue, “llegando.” Cuando en sus pensamientos se encuentra con una persona, note “encontrando.” Si habla con él o ella, “hablando.” Si en su imaginación discute con esa persona, “discutiendo.” Si imagina una luz o color, note “viendo.” Una visión mental se debe notar en cada ocurrencia de su aparición hasta que ésta desaparece. Después de su desaparición continúe con el ejercicio básico I, atendiendo a cada movimiento de ascenso y descenso del abdomen. Proceda cuidadosamente sin aflojar. Si tiene la intención de tragar la saliva mientras está practicando, haga una anotación mental “intención.” Durante la acción de tragar, “tragando.” Si desea escupir, “escupiendo.” Después regrese al ejercicio de ascenso y descenso del abdomen. Suponga que tiene la intención de doblar el cuello, nota “intentando.” En la acción de doblar, “doblando.” En la acción de enderezar el cuello, “enderezando.” Los movimientos de doblar y enderezar el cuello deben ser realizados lentamente. Después de notar mentalmente cada una de estas acciones, continúe con la contemplación de los movimientos de ascenso y descenso del abdomen.

 EJERCICIO BÁSICO III 

 Cuando medita por mucho tiempo en una misma posición, sentado o acostado, posiblemente experimentará intensa fatiga, rigidez en el cuerpo o en los brazos y piernas. Si esto ocurriera, enfoque su mente en la parte del cuerpo donde estas sensaciones ocurren y continúe la contemplación notando “cansancio” o “rigidez.” Haga esto naturalmente, ni muy rápido ni muy lento. Estas sensaciones gradualmente disminuirán y luego desaparecerán totalmente. Si alguna de estas sensaciones se intensificara al punto de que la fatiga o rigidez es insoportable, cambie su postura. Sin embargo, no olvide realizar una anotación mental de la intención, “intención,” antes de proceder a cambiar la posición. Cada movimiento se debe contemplar en su respectivo orden.

 Si intenta levantar la mano o pierna, haga una anotación mental, “intención.” Durante la acción de levantar la mano o pierna, “levantando.” Cuando extienda la mano o pierna, “extendiendo.” Cuando dobla, “doblando.” Cuando coloca, “colocando.” Cuando toca, “tocando.” Realice todas estas acciones lenta y deliberadamente. Tan pronto como se ha establecido en una nueva posición, continúe con la contemplación de los movimientos abdominales. Si se siente incómodo por el calor en la nueva posición, continué la contemplación en otra posición siguiendo las instrucciones descritas en este párrafo.

 Si siente comezón en alguna parte del cuerpo, coloque la mente en ese lugar y haga una anotación mental, “comezón.” Haga esto de una manera regular, ni muy rápido ni muy lento. Después que la comezón desaparece, continúe con el ejercicio de observación de la dilatación y contracción del abdomen. Si la comezón continúa y se intensifica y tiene la intención de rascarse, no olvide realizar una anotación mental, “intención.” Lentamente levante la mano, notando simultáneamente las acciones de “levantar” y “tocar” cuando la mano toca la parte que causa la comezón. Rásquese lentamente y con completa atención. Cuando la comezón ha desaparecido e intenta dejar de rascarse, sea consciente de esta actividad realizando la usual anotación mental, “intención.” Lentamente retire la mano, concurrentemente haga una anotación mental de la acción, “retirando.” Cuando la mano descansa en su lugar habitual tocando la pierna, “tocando.” Luego dedique su tiempo a observar los movimientos abdominales.

 Si siente dolor o incomodidad, coloque la mente en la parte del cuerpo donde la sensación aparece. Haga una anotación mental de la particular sensación cuando ésta ocurra, como “dolor,” “presión,” “punzada,” “cansancio,” “mareo.” Es necesario hacer hincapié en que la anotación mental no debe ser hecha con fuerza ni con demora sino calma y naturalmente. El dolor podría eventualmente aumentar o disminuir. No se alarme si aumenta. Continúe constantemente con la contemplación. Si así lo hace, descubrirá que el dolor casi siempre desaparece. Pero si, después de un rato, el dolor se ha incrementado y se vuelve insoportable, debe ignorar el dolor y continuar con la contemplación de los movimientos del abdomen. A medida que progresa en la práctica podría experimentar sensaciones de dolor intenso: sensaciones de ahogo, cortaduras, punzadas, aguijonazos desagradables o como pequeños insectos hormigueando sobre el cuerpo. Podría experimentar sensaciones de comezón, picazón, frío intenso. Tan pronto como la contemplación se discontinúa, descubrirá que estas sensaciones dolorosas desaparecen. Cuando reanuda la contemplación, ellas regresarán nuevamente tan pronto como desarrolle la concentración. Estas sensaciones dolorosas no deben ser consideradas como algo serio. Ellas no son la manifestación de una enfermedad, son factores comunes siempre presentes en el cuerpo y que usualmente son oscurecidos cuando la mente está ocupada con objetos más notorios.

 Cuando las facultades mentales se han agudizado usted es más consciente de estas sensaciones. Con el continuo desarrollo de la contemplación, llegará un tiempo en que superará estas sensaciones desagradables y desaparecerán completamente. Si procede con la contemplación, con perseverancia, no sufrirá daño alguno. Si perdiese el coraje y preso de la indecisión discontinuase la contemplación temporalmente, podría encontrar estas sensaciones desagradables una y otra vez mientras procede con la práctica. Si continúa con determinación, muy probablemente superará estas sensaciones dolorosas y podría nunca más experimentarlas durante la práctica de meditación.

 Si desea mecer el cuerpo, note “intención.” Durante el movimiento, “meciendo.” Cuando medita podría descubrir ocasionalmente que el cuerpo se balancea hacia atrás y adelante. No se alarme; no se sienta complacido ni intente continuar meciéndose. El movimiento desaparecerá si mantiene la mente en el movimiento y continúa notando “meciendo” hasta que la acción desaparezca. Si el movimiento aumenta a pesar de que está realizando anotaciones mentales, reclínese contra un muro o poste o acuéstese por un rato. Posteriormente proceda con la contemplación. Siga el mismo procedimiento si se encuentra temblando o sacudiéndose. Cuando la contemplación ha progresado, a veces podría sentir escalofríos en la espalda o en todo el cuerpo. Éste es un síntoma del intenso interés, entusiasmo o arrobamiento; ocurre naturalmente durante el curso de una buena contemplación. Cuando su mente está firme en la contemplación, podría sobresaltarse al más mínimo sonido. Esto es debido a que usted siente más intensamente el efecto de la impresión sensoria mientras está en un estado de buena concentración.

 Si mientras medita siente sed, note la sensación “sediento.” Cuando se propone levantarse, “intención.” Luego haga una anotación mental de cada movimiento preparatorio. Mantenga la mente ocupada en la acción de levantarse, y mentalmente note “levantando.” Después de levantarse, cuando mira hacia adelante, note “mirando,” “viendo.” Si intentase avanzar, mentalmente note cada paso como “caminando,” “caminando” o “izquierdo,” “derecho.” Es importante, cuando camina, estar atento en cada momento de cada paso desde el comienzo hasta el final. Siga el mismo procedimiento cuando da un paseo o camina para ejercitarse. Trate de hacer una anotación mental de cada paso en dos secciones de la siguiente manera: “levantando,” “colocando,” “levantando,” “colocando.” Cuando tiene suficiente práctica de esta manera de caminar, intente hacer una anotación mental de cada paso en tres secciones: “levantando,” “empujando,” “colocando”; o “arriba,” “adelante,” “abajo.” Cuando mira el grifo o la fuente de agua, al llegar al lugar donde beberá, no olvide de hacer una anotación mental “mirando,” “viendo.” 

 Cuando se detiene, “deteniendo.” 
Cuando extiende la mano, “extendiendo.” 
Cuando la mano toca la taza, “tocando.” 
Cuando la mano toma la taza, “tomando.”
 Cuando la mano lleva la taza al agua, “llevando.” 
Cuando la mano trae la taza a los labios, “trayendo.” 
Cuando la taza toca los labios, “tocando.”
 Si siente frío cuando la taza toca los labios, “frío.” 
Cuando bebe, “bebiendo.” 
Cuando regresa la taza a su lugar, “regresando.” 
Cuando retira la mano, “retirando.” 
Cuando coloca su mano abajo, “colocando.” 
Cuando la mano toca el costado del cuerpo, “tocando.” 
Si se propone girarse, “intención.”
 Cuando gira, “girando.” 
Cuando camina, “caminando.” 
Cuando llega al lugar donde se propone detenerse, “intención.” 
Cuando se detiene, “deteniendo.” 

 Si permanece parado por algún tiempo continúe con la contemplación de los movimientos del abdomen. Pero si se propone sentarse, note “intención.” Cuando camina, “caminando.” Cuando llegue al lugar en que desea sentarse, “llegando.” Cuando gira para sentarse, “girando.” Durante la acción de sentarse, “sentando.” Siéntese lentamente y coloque la mente en el movimiento del cuerpo hacia abajo. Debe observar cada movimiento de ubicación de las manos y piernas. Luego continúe con el ejercicio recomendado, contemplando los movimientos abdominales.

 Si intentara acostarse, “intención.” Luego proceda a contemplar cada movimiento del proceso de acostarse: “levantando,” “extendiendo,” “tocando,” “yaciendo.” Contemple cada movimiento de ubicación de manos, piernas y cuerpo. Realice estas acciones lentamente. Posteriormente continúe con la dilatación y contracción del abdomen. Si experimenta dolor, fatiga, comezón o alguna otra sensación, no olvide observar cada una de ellas. Observe todas las sensaciones, pensamientos, ideas, consideraciones, reflexiones, todos los movimientos de las manos, piernas, brazos y cuerpo. Si no hay nada especial para observar, mantenga la mente en los movimientos del abdomen. Haga una anotación mental, “somnoliento,” cuando tenga sueño. Después de haber desarrollado suficientemente la concentración, podrá superar la somnolencia y el sopor y se sentirá fresco como resultado. Luego proceda con el objeto básico de contemplación. En caso de que no pueda superar la somnolencia, debe continuar contemplando hasta que se duerma.

 El estado de sueño es una sucesión de momentos de la conciencia de continuidad vital. Es similar al primer momento de conciencia, la conciencia de reconexión, y al último momento de conciencia cuando la muerte ocurre. Este estado de conciencia es débil y, por ende, incapaz de percibir el objeto. Cuando está despierto, la conciencia de continuidad vital ocurre regularmente entre los procesos cognitivos de la conciencia visual, auditiva, gustativa, olfativa, táctil y mental. Debido a que estas ocurrencias de la conciencia de continuidad vital son de corta duración, ellas usualmente no son claras y por lo tanto imperceptibles. La conciencia de continuidad vital funciona durante el sueño; éste es un hecho obvio cuando uno se despierta; debido a que es en el estado de vigilia donde son perceptibles los pensamientos y objetos conspicuos.

 La contemplación debería comenzar en el momento en que uno se despierta. Dado que usted es un principiante, podría no ser posible comenzar a meditar desde este preciso primer momento. Pero debería comenzar a meditar cuando recuerda que tiene que contemplar. Por ejemplo, si cuando se despierta reflexiona sobre algo, debería ser consciente de este hecho y comenzar a meditar haciendo una anotación mental, “reflexionando.” Después proceda con la contemplación de los movimientos de ascenso y descenso del abdomen. Cuando se levanta, debería atender cada detalle de las actividades del cuerpo. Cada movimiento de manos, piernas y caderas debe ser realizado con perfecta atención. Si piensa sobre el momento del día cuando se despierta, note “pensando.” Si se propone levantarse de la cama, note “intención.” Si se prepara para mover el cuerpo para levantarse, “preparando.” Mientras se levanta lentamente, “levantando.” Cuando está sentado, “sentado.” Si estuviese sentado por algún tiempo, regrese a la contemplación de los movimientos abdominales de dilatación y contracción. 

 Realice las actividades de lavado de la cara o de tomar un baño en sucesión y con total atención de cada movimiento. Por ejemplo, “mirando,” “viendo,” “extendiendo,” “asiendo,” “tocando,” “sintiendo frío,” “frotando.” Durante las acciones de vestirse, de hacer la cama, de abrir y cerrar las puertas y ventanas, de manipular objetos ocúpese de cada detalle de estas acciones en orden sucesivo. 

Debe, también, atender cada detalle de la acción de comer: 
 Cuando mira la comida, “mirando.” 
Cuando acomoda la comida, “acomodando.”
 Cuando lleva la comida a la boca, “llevando.”
 Cuando inclina la cabeza, “inclinando.” 
Cuando la comida toca la boca, “tocando.”
 Cuando coloca la comida en la boca, “colocando.”
 Cuando cierra la boca, “cerrando.” 
Cuando retira la mano, “retirando.” 
Cuando la mano toca el plato, “tocando.” 
Cuando endereza la cabeza, “enderezando.” 
Cuando mastica, “masticando.”
 Cuando es consciente del gusto, “gustando.”
 Cuando traga la comida, “tragando.” 
Si mientras traga, la comida toca la garganta, “tocando.” 

 Contemple de esta manera cada vez que consuma una bocado de comida hasta que termine de comer. Al comienzo de la práctica habrá muchas omisiones. No importa. No vacile en sus esfuerzos. Si persiste con la práctica, hará menos omisiones. Cuando alcance el estado avanzado de la práctica, será capaz de observar más detalles que los mencionados anteriormente. 

Progreso en la Contemplación 

 Después de haber practicado por un día y una noche, podría descubrir que su contemplación ha mejorado considerablemente y que es capaz de prolongar el ejercicio básico de los movimientos de dilatación y contracción. En este caso observará que generalmente hay un intervalo (interrupción) entre los movimientos de dilatación y contracción. Si está sentado, llene la pausa con una anotación mental de la acción de estar sentado, de esta manera: “ascenso,” “descenso,” “sentado.” Cuando realiza la anotación mental de la postura, coloque la mente en la posición erguida del torso. Cuando está acostado, debería contemplar de la siguiente manera: “ascenso,” “descenso,” “yaciendo.” Si esto es fácil, continúe observando estas tres secciones. Si descubriera que una pausa ocurre tanto al final del dilatación como de la contracción, luego continúe de esta manera: “ascenso,” “sentado,” “descenso,” “sentado.” O cuando está acostado: “ascenso,” “yaciendo,” “descenso,” “yaciendo.” En el caso de que no fuera fácil hacer una nota mental de tres o cuatro objetos, como ha sido descrito anteriormente, regrese al procedimiento inicial de notar sólo dos secciones, “ascenso” y “descenso.”

 Mientras está ocupado con el ejercicio regular de contemplar los movimientos abdominales, no necesita ocuparse de los objetos visuales y auditivos. Mientras pueda mantener la mente en los movimientos abdominales de dilatación y contracción, está cumpliendo con el propósito de la contemplación. Sin embargo, si mira intencionalmente algún objeto, haga simultáneamente una anotación mental, “viendo,” dos o tres veces. Después continúe con la contemplación de los movimientos del abdomen. Suponga que una persona entra dentro de su campo visual. Haga una nota mental, “viendo,” dos o tres veces, después regresa la atención a la dilatación y contracción del abdomen. ¿Oyó el sonido de una voz? ¿Escuchó la voz? En caso afirmativo haga una anotación mental, “oyendo,” “escuchando.” Suponga que oye sonidos fuertes, tales como ladridos de perros, gente hablando muy alto o cantando. En este caso, inmediatamente haga una anotación mental, “oyendo,” dos o tres veces. Luego proceda con el ejercicio básico de contemplar el ascenso y el descenso del abdomen. Si dejara de hacer una anotación mental y desechara tales distintivos sonidos y objetos visuales cuando ellos ocurren, podría inadvertidamente incurrir en reflexiones sobre estos objetos en vez de proceder con la atención del ascenso y descenso del abdomen, y estos movimientos podrían perder claridad y distinción. Es debido a tal debilidad de la atención que las impurezas que corrompen la mente se originan y multiplican. Si estas reflexiones ocurren, haga una anotación mental dos o tres veces, “reflexionando,” y nuevamente regrese a la contemplación de los movimientos abdominales. Si olvida hacer una anotación mental de los movimientos del cuerpo, piernas o brazos, mentalmente note “olvidando,” y regrese a la contemplación habitual de los movimientos del abdomen.

 Puede ocurrir que a veces la respiración es lenta o que los movimientos de dilatación y contracción del abdomen no se perciben claramente. Cuando esto ocurra, y esté en la posición sentado, simplemente continúe observando “sentado,” “tocando.” Si está acostado, “yaciendo,” “tocando.” Mientras contempla “tocando,” su mente no se debera colocarse en la misma parte del cuerpo sino en diferentes partes sucesivamente. Hay varios lugares de contacto y al menos seis o siete deberían ser contemplados.  

EJERCICIO BÁSICO IV

 Hasta aquí usted ha dedicado bastante tiempo al curso de entrenamiento. Podría haber sentido pereza después de comprender que no ha progresado lo suficiente. De ninguna manera abandone. Simplemente note la “pereza.” Hasta que gane suficiente vigor en la atención, concentración y penetración, podría dudar de la exactitud y utilidad de este método. En tales circunstancias contemple el pensamiento, “dudando.” ¿Espera o desea buenos resultados? En caso afirmativo, contemple estos pensamientos, “esperando” o “deseando.” ¿Está tratando de recapitular la manera como se ha conducido la práctica hasta ahora? ¿Sí? Entonces, contemple estos pensamientos, “recordando.” ¿Hay ocasiones cuando examina el objeto de contemplación para determinar si es mente o materia? Si es así, esté consciente, “examinando.” ¿Lamenta el hecho de que no hay progreso en su práctica? De ser así, note, “lamentando.” A la inversa, ¿se siente feliz de que su contemplación está mejorando? Si es así, contemple el sentirse “feliz.” Ésta es la forma de cómo hacer una anotación mental de cada ítem de comportamiento mental cuando éste ocurre; y si no hay pensamientos o percepciones interviniendo, debería volver a la contemplación de la dilatación y contracción del abdomen.

 Durante un curso estricto de meditación, el período de práctica es desde el momento que se despierta hasta que se duerme. Repito, debe estar constantemente ocupado ya sea con el ejercicio básico o atendiendo los otros objetos durante todo el día y durante las horas nocturnas de vigilia. No debe haber descanso. Una vez alcanzado cierto grado de progreso en la contemplación, no sentirá sueño a pesar de las prolongadas horas de práctica. Por el contrario, podrá continuar meditando día y noche.

 Resumen

 En este breve esbozo del método de entrenamiento se ha enfatizado que debe contemplar cada ocurrencia mental, buena o mala; cada movimiento corporal, grande o pequeño; cada sensación, física o mental, placentera o desagradable; y así sucesivamente. Si, durante el curso de entrenamiento, hay momentos cuando no hay nada especial para contemplar, mantenga su atención ocupada totalmente con el ascenso y descenso del abdomen. Cuando debe caminar para realizar alguna actividad, cada paso debera ser observado con atención completa, “caminando,” “caminando” o “izquierda,” “derecha.” Pero cuando está practicando meditación caminando, contemple cada paso en tres secciones, “arriba,” “adelante,” “abajo.” El estudiante que así se dedica día y noche a la práctica desarrollará después de no mucho tiempo la concentración hasta la etapa inicial del cuarto conocimiento de vipassana (el conocimiento del surgir y el cesar) y hacia las etapas más altas de vipassana (vipassana-bhavana).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...